PASTORAL FAMILIAR

  1. Definición: Es la acción organizada y planificada que realizan las obras marianistas por medio de agentes pastorales, capaces de ofrecer los instrumentos necesarios para la formación de la familia, acompañamiento de ellos en su rol y misión, formación de comunidades de fe bajo  la espiritualidad marianista.
  2. Objetivo: Proporcionar a las familias una formación humana, cristiana y pastoral; con el fin de acrecentar en ellos la vivencia de los valores propios de la pastoral familiar. Así mismo ofrecer los instrumentos necesarios para la formación de la familia, su misión e invitarlos a formar  comunidades de fe bajo la espiritualidad marianista.

 

  1. Fundamentación:

La familia, célula primaria de la sociedad. León XIII: “Los hijos son algo de los padres y como una cierta prolongación de ellos, y [...] no entran a formar parte de la sociedad civil sino a través de la comunidad doméstica en la que han nacido” (Rerum Novarum, 10).

Pío XII: “La familia es la primera escuela de todas las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan” (Gravissimum Educationis, 3Juan Pablo II: “Se dice justamente que la familia es la célula fundamental de la vida social. Es la comunidad humana fundamental. Cual es la familia, tal es la nación, porque tal es el hombre” (08/06/79).

Aportaciones de la familia a la vida social: “El Creador del mundo estableció la sociedad conyugal como origen y fundamento de la sociedad humana” (Apostolicam Actuositatem, 11). En ella el individuo aprende a convivir y a ejercitar las virtudes que se precisan para la convivencia social y política. La familia es la primera escuela de sociedad. En la familia se reconoce a cada miembro, no por lo que representa o vale, sino por lo que es y esto es la base de una sociedad más fraterna y humana.

La pastoral familiar representa un acto de fe y de gratitud al Padre por el don del matrimonio y de la familia, “íntima comunidad de vida y de amor” (GS,48), “principio y fundamento de la sociedad humana” (AA,11), “pequeña Iglesia” santuario de vida y amor y piedra esencial en la edificación de la misma Iglesia (LG;11).

 

El tiempo ha ido mostrando la necesidad de ofrecer una formación adecuada a laicos comprometidos a fin de que puedan asumir el desafío de transformarse en agentes de pastoral familiar. Esto se percibe como una exigencia del tiempo y de la autoridad máxima de la Iglesia. Hasta hace poco tiempo se constataba un vacío de modelos y programas. La formación de los agentes pastorales de base se ha transformado en una prioridad. Es inconveniente, que por falta de orientaciones claras, y de formación especializada se improvise en una materia tan delicada. Se necesitan con urgencia especialistas en la tarea de evangelizar a la familia.

 

La exhortación apostólica Familiaris consortio subrayó la identidad de la familia, fundada en el matrimonio. Es una comunidad de vida y de amor conyugal. En una fidelidad sin reservas, el hombre y la mujer se entregan el uno al otro y se aman con un amor abierto a la vida. La familia no es producto de una cultura, resultado de una evolución; no es un modo de vida comunitario vinculado a cierta organización social. Es una institución natural, anterior a cualquier organización política o jurídica. Se funda en una verdad que ella no produce, porque fue querida directamente por Dios. “La Iglesia, consciente de que el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad, quiere hacer sentir su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel que, conociendo ya el valor del matrimonio y de la familia, trata de vivirlo fielmente” (Familiaris consortio,2009, p.19)

 

El Consorcio de Centros Educativos Católicos proyecta la formación permanente de los Padres y/o Madres de familia y las Escuelas de Padres como un espacio educativo familiar que valora la persona, el matrimonio, la paternidad / maternidad y a la misma familia, buscando que los padres y madres asuman el compromiso de vivir su vocación matrimonial y paternal a plenitud, conformando familias sólidas, cristianas y verdaderos “santuarios de la humanidad”. Como Escuela Familiar Católica, estamos al servicio de todas las familias peruanas. Vivimos un espíritu de comunión con nuestra identidad católica y renovamos el compromiso de fortalecer a la Iglesia Doméstica y a la Iglesia Universal. Ponemos esta labor a los pies de la Santísima Virgen María, madre de Cristo y madre nuestra.

 

Responsable: Santiago Bocanegra